Desde hace veinticinco años, la Comisión Nacional Consultiva de los Derechos Humanos (CNCDH) de Francia remite al Gobierno un informe sobre el estado del racismo, el antisemitismo y la xenofobia en el país. El informe se elabora a partir de varias fuentes, tanto oficiales, como<A[como|cómo]> los registros del Ministerio del Interior o del Ministerio de Justicia y la Encuesta de seguridad, como de datos aportados por asociaciones e investigadores internacionales. El mes de abril se presentó el informe referente al año pasado.
En el 2018, los servicios de la Policía y la Gendarmería Nacional registraron 5.170 delitos en relación con la etnia, la nación, una pretendida raza o la religión. Esta cifra representa una bajada por tercer año consecutivo de este tipo de hechos (entre el 2015 y el 2016 bajó el 20%, entre el 2016 y el 2017, un 11% y entre el 2017 y en el 2018, un 4%). Sin embargo, las infracciones delictivas más graves se incrementaron.
Los datos muestran una gran disparidad territorial. Más del 60% de las víctimas de este tipo de delitos registrados por las fuerzas de seguridad han sufrido los hechos en la aglomeración parisina (29%) o en otra gran aglomeración urbana de más de 200.000 habitantes (33%).
Con respecto a las víctimas, en el 2018 las fuerzas de seguridad registraron 4.840 víctimas de infracciones de “carácter racista”, de las cuales el 57% son hombres. El tramo de edad de la mayoría de las víctimas es de entre 25 y 54 años (más del 70%) y la nacionalidad de las víctimas es extranjera en el 20%, destacando que el 15% proceden de un país africano.
Por otra parte, hay que tener en cuenta que los datos procedentes de los registros policiales no representan más que una pequeña parte de los hechos delictivos de «carácter racista» que tienen lugar, ya que no todas las víctimas denuncian los hechos. Por eso se tienen en cuenta también los datos de la encuesta de victimización “Marco de vida y de seguridad”. Según esta encuesta, en el periodo 2012-2017, solo 1 víctima de injurias “racistas” sobre 50 y 1 víctima de amenazas o violencias físicas «racistas» sobre 6 declararon haber denunciado el hecho ante la policía. Según esta encuesta, el año 2017, en Francia 1,1 millón de personas de 14 años o más (1 persona sobre 45) fueron víctimas de al menos una agresión de “carácter racista”.
La encuesta también muestra una frecuencia más elevada que en otros tipos de agresiones de hechos delictivos cometidos en grupo y en el espacio público o abierto al público.
El Informe recoge también el índice longitudinal de tolerancia (ILT), creado en el 2008 por el profesor Vincent Tiberj. Se trata de un indicador que sintetiza las respuestas a un conjunto de cuestiones en torno al racismo o de rechazo del otro; un índice cerca de 100 muestra un alto nivel de tolerancia y a la inversa muestra un nivel de tolerancia débil. El año 2018, el índice de tolerancia se situaba en 67, lo que supone un progreso de 2 puntos respecto del año 2017. Esta evolución no es puntual sino que sigue la tendencia al alza de los últimos años, ya que entre el 2013 y el 2018, el índice ha progresado 13 puntos. La variación es excepcional y muy destacable en un contexto en que la amenaza terrorista y la cuestión de la acogida de las personas refugiadas han estado en el centro del debate público.
Enlaces de interés
https://www.cncdh.fr/sites/default/files/les_essentiels_-_rapport_racisme_2016_1.pdf
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El fenómeno terrorista ha seguido representando una amenaza de seguridad importante para la Unión Europea durante el año 2018. Así se desprende del último informe publicado por Europol
Un informe publicado el mes de mayo de 2019 por The Global Initiative Against Transnational Organized Crime, un observatorio civil para combatir el crimen organizado en el sureste de Europa,[1] analiza de manera bastante exhaustiva la realidad de la delincuencia organizada en el oeste de los Balcanes e intenta detectar los clústers o puntos calientes.
A inicios de 2019 se publicó el estudio “
Entre las principales conclusiones del anuario estadístico de 

En Alemania, se acaban de publicar, casi simultáneamente, las estadísticas policiales[1] y una encuesta de victimización de ámbito federal.[2] Llama la atención que, mientras los delitos se han reducido un 3,6% (350.000 menos que el año anterior), las personas que se sienten poco o muy inseguras han pasado de un 17,3% el año 2012 (la encuesta federal de victimización anterior) a un 21,5%. La diferencia temporal de los dos datos anteriores no explica estas diferencias, ya que el delito está en una fase de descenso moderado pero constante los últimos años (desde 2012, el número se ha reducido en más de medio millón de casos). Posiblemente, uno de los factores que sustenta este descenso de la seguridad subjetiva esté relacionado con la presencia del terrorismo (que hace sentir insegura a más de un 20% de la población), que no aparecía en la encuesta anterior de 2012. Este incremento de la inseguridad se produce de forma similar en la inmensa mayoría de los länder.
La actividad de las bandas juveniles en Inglaterra a menudo tiene lugar bajo el radar de las autoridades, aunque definir lo que se entiende por una banda juvenil no sea sencillo.