Los titulares alarmistas sobre delitos, drogas y violencia urbana son habituales en los medios alemanes. Vídeos virales —como los del bloguero alemán de origen sudafricano Kurt Caz que muestran el conflictivo barrio de Bahnhofsviertel, en Frankfurt— refuerzan la percepción de que Alemania vive una crisis de seguridad. Sin embargo ¿qué dicen realmente los datos?

Bahnhofsviertel ha sido históricamente un distrito marginal, con una alta presencia de drogas y prostitución. La criminóloga Susanne Karstedt recuerda que esto atrae violencia y delitos relacionados con las drogas. Como en muchos otros países, las ciudades alemanas tienen una tasa de criminalidad más alta que las zonas rurales, especialmente en lugares con desigualdades sociales marcadas, como Berlín, Frankfurt o Bremen.
Sin embargo, Karstedt insiste en que Alemania es un país seguro. La criminalidad, en general, ha ido disminuyendo desde los años 80 y 90 del siglo pasado. La tecnología, como los sistemas de seguridad de los vehículos modernos, ha contribuido a dicha reducción.
Los periodistas Pere Hille y Kira Schact, desde dw.com, consideran que uno de los indicadores más útiles para comparar la seguridad entre países es la tasa de homicidios. Con 0,91 asesinatos por cada 100.000 habitantes, Alemania ocupaba el lugar 147 del mundo en el año 2024. Este dato la sitúa mucho por detrás de países como Sudáfrica (con más de 40 homicidios por cada 100.000 habitantes) o los Estados Unidos (5,76).
Hace dos décadas, Alemania tenía una tasa de homicidios mucho más alta (2,5), lo que demuestra una clara mejora. Ahora bien, se ha detectado un repunte reciente en los delitos violentos, sobre todo entre hombres jóvenes, un grupo que a menudo está afectado por unas condiciones sociales complicadas.
Los debates sobre migración y delincuencia a menudo generan polémica. Pero Karstedt afirma que no hay una relación directa entre ser migrante y cometer delitos. De hecho, varios estudios demuestran que los migrantes, en general, cometen menos delitos que los ciudadanos nativos. Lo que sí que influye son factores sociales como la falta de oportunidades, el paro o el nivel educativo.
Además, muchos migrantes viven en entornos urbanos, donde la criminalidad es estadísticamente más alta. Gina Rosa Wollinger, criminóloga de Colonia, destaca que esto puede distorsionar la percepción pública, ya que no es la migración en sí lo que explica la delincuencia, sino el contexto en que viven estas personas.
Los estudios sobre criminalidad juvenil confirman que las causas de la violencia son las mismas para jóvenes alemanes y no alemanes. Pero hay un mayor riesgo entre los jóvenes migrantes, especialmente si han vivido experiencias traumáticas de guerra o de exclusión social.
Las estadísticas oficiales del delito en Alemania provienen de la Oficina Federal de Policía Criminal (BKA). Sin embargo, dichos datos solo incluyen los casos denunciados. La violencia doméstica o las agresiones sexuales a menudo no se reprimen, especialmente en las zonas rurales o en las relaciones de proximidad (familiares, profesores, entrenadores, etc.).
Karstedt destaca que la mayoría de las agresiones sexuales no son cometidas por desconocidos, sino por alguien próximo a la víctima. Casos como los de la noche de Fin de Año de 2015 en Colonia, en la que decenas de mujeres fueron agredidas por desconocidos, son la excepción, no la norma.
Karstedt —que vive en Australia, pero visita a menudo Hamburgo, su ciudad natal— afirma que siempre se ha sentido segura, incluso en el transporte público. A pesar de reconocer que Alemania puede parecer menos amable que otros países, remarca que es un país seguro.
La percepción pública a menudo está influenciada por noticias sensacionalistas y vídeos virales. Aunque hay retos sociales y repuntes puntuales de delincuencia, los datos muestran que Alemania sigue siendo uno de los países más seguros del mundo.
_____
Aquest apunt en català / This post in English / Post en français








