Durante buena parte del siglo XX y los primeros años del XXI, las carreteras de los Estados Unidos se fueron haciendo progresivamente más seguras para los peatones. Sin embargo, esta tendencia se invirtió en torno al año 2009. Desde entonces, el número de peatones muertos en accidentes de tráfico ha aumentado aproximadamente un 75 %, una evolución que ha preocupado a los investigadores, los responsables de seguridad vial y las administraciones públicas.

Se han señalado varios factores como posibles causas de este incremento, como la distracción causada por los teléfonos móviles, la conducción bajo los efectos del alcohol o el aumento general del tráfico. No obstante, una investigación basada en registros federales y datos de la industria automovilística apunta a un elemento que a menudo ha pasado más desapercibido: el crecimiento constante del tamaño de los vehículos, especialmente de los vehículos todoterreno (SUV) y las camionetas (pick-up).
Según dicho análisis, los vehículos actuales son considerablemente mayores y más altos que hace dos décadas. Este cambio no es solo una cuestión estética o de confort, sino que tiene implicaciones directas en la seguridad de los peatones. Los investigadores estiman que entre 200 y 400 muertes anuales podrían estar relacionadas con este aumento de dimensiones. En conjunto, esto representaría aproximadamente un 10 % del incremento reciente de las víctimas mortales entre peatones.
Los expertos identifican dos razones principales que explican por qué los vehículos grandes son más peligrosos. La primera es la altura del capó. En los coches tradicionales, un impacto acostumbra a producirse en la zona de las piernas de los peatones, lo que hace que a menudo el cuerpo sea proyectado sobre el vehículo. En cambio, los vehículos todoterreno y las camionetas tienen los capós mucho más altos, y golpean directamente el torso o incluso la cabeza de los peatones. Este tipo de impacto incrementa notablemente la gravedad de las lesiones y aumenta el riesgo de que la persona sea arrastrada o acabe bajo las ruedas del vehículo.
La segunda causa es la reducción de la visibilidad. A medida que los vehículos han crecido, también lo han hecho las zonas ciegas. Las pruebas realizadas con escáneres tridimensionales sobre algunos de los modelos más populares del mercado norteamericano muestran que las zonas sin visión directa del conductor son hoy mucho mayores que en modelos equivalentes de los años noventa o principios de los 2000. Esto dificulta detectar la presencia de peatones, especialmente de los niños, las personas de poca altura o las que están muy cerca del vehículo.
Varios casos reales descritos en el estudio ilustran las consecuencias de este problema. En algunos accidentes mortales, los conductores afirmaron que no habían visto a la víctima antes del impacto. Las reconstrucciones posteriores concluyeron que elementos estructurales del vehículo, como el capó elevado, los retrovisores o los
pilares laterales, habían limitado significativamente el campo de visión de los conductores.
Los fabricantes de automóviles argumentan que los nuevos sistemas de asistencia a la conducción pueden compensar estas limitaciones. Tecnologías como el frenado automático de emergencia o la detección de peatones están diseñadas para reducir el riesgo de atropello. Sin embargo, diferentes estudios han demostrado que estos sistemas no funcionan de manera perfecta en todas las situaciones: la meteorología adversa, las sombras, las velocidades elevadas o la presencia de niños pueden reducir su eficacia.
Más allá de las cuestiones técnicas, la expansión de los vehículos todoterreno y las camionetas también responde a motivos económicos y culturales. Estos vehículos generan márgenes de beneficio muy elevados para los fabricantes, que han reducido progresivamente la producción de berlinas y otros turismos convencionales. Paralelamente, las campañas publicitarias han asociado los vehículos grandes con conceptos como la seguridad, el prestigio, la fuerza o el éxito personal. Este mensaje ha contribuido a consolidar la percepción de que un vehículo mayor es una opción mejor para muchas familias.
Los especialistas en seguridad vial insisten en que el tamaño de los vehículos no es la única causa del aumento de las muertes de peatones. El diseño urbano, la velocidad de circulación, la distracción de los conductores y otros factores siguen siendo determinantes. Sin embargo, cada vez hay más evidencias de que la tendencia hacia vehículos más altos y voluminosos ha incrementado el riesgo para los peatones.
En conclusión, el crecimiento de los vehículos todoterreno y las camionetas plantea un reto de seguridad vial importante. A pesar de los avances tecnológicos, la combinación de capós más altos y zonas ciegas mayores aumenta la gravedad de los accidentes y dificulta la detección de los peatones. Este fenómeno pone de manifiesto la necesidad de seguir investigando y desarrollando medidas que protejan mejor a los usuarios más vulnerables de la vía pública, y que equilibren la seguridad de los ocupantes de los vehículos con la de los peatones.
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