Desmantelado el mayor mercado del mundo de ciberdelincuencia

Webstresser suspendedLos administradores del sitio web DDoS webstresser.org fueron arrestados el mes de abril de 2018 como consecuencia de la operación ‘Power Off’, una investigación compleja liderada por la Policía holandesa y la Agencia Nacional contra el Crimen del Reino Unido, con el apoyo de Europol y una docena de agencias policiales de todas partes el mundo. Los administradores residían en el Reino Unido, Croacia, Canadá y Serbia. Se tomaron más medidas contra los principales usuarios de este mercado en los Países Bajos, Italia, España, Croacia, el Reino Unido, Australia, Canadá y Hong Kong; se cerró el servicio ilegal y se clausuraron las infraestructuras en los Países Bajos, Estados Unidos y Alemania.

Webstresser.org se consideraba el mayor mercado del mundo en el que contratar servicios de denegación de servicio distribuido (DDoS), con más de 136.000 usuarios registrados y cuatro millones de ataques mesurados en abril de 2018. Los ataques orquestados se dirigieron contra los servicios críticos online ofrecidos por bancos, instituciones gubernamentales y fuerzas de policía, y también contra víctimas de la industria del juego.

En un ataque DDoS habilitado por este servicio, el atacante controla remotamente los dispositivos conectados para dirigir una gran cantidad de tráfico a un sitio web o a una plataforma online. Tanto si este tráfico consume el ancho de banda del sitio web, como si carga el servidor o consume otros recursos esenciales, el resultado final de un ataque DDoS no mitigado es el mismo: el sitio web de la víctima se va desacelerando hasta el punto que no se puede utilizar, privando a los usuarios de los servicios esenciales online.

Con webstresser.org, cualquier usuario registrado podía pagar una tarifa nominal mediante sistemas de pago online para alquilar el uso de esta plataforma. Las tarifas en oferta eran tan bajas, unos 15 euros mensuales, que permitían a los individuos con poco o ningún conocimiento técnico lanzar ataques DDoS paralizantes.

La cooperación policial internacional fue fundamental para el éxito de esta investigación, iniciada por la Unidad Nacional de Delitos de Alta Tecnología holandesa y la Agencia Nacional contra el Crimen del Reino Unido, ya que los administradores, los usuarios, la infraestructura crítica y las víctimas estaban repartidos por todo el mundo.

El Centro Europeo de Cibercriminalidad de Europol (EC3) y la Joint Action Task Force (J-CAT) dieron apoyo a la investigación desde su inicio, facilitando el intercambio de información entre todos los socios. Se creó un puesto de mando y coordinación en la sede de La Haya, liderada por Europol.

Los ataques de DDoS son ilegales. Muchos entusiastas se implican en actividades de ciberdelincuencia aparentemente de bajo nivel, sin tener en cuenta las consecuencias que comportan estos delitos. Las penas pueden ser graves: si lanzas un ataque DDoS u ofreces, suministras u obtienes servicios para lanzar esos ataques, puedes recibir una pena de prisión, una multa o ambas cosas.

Los individuos que se dedican a la delincuencia cibernética a menudo poseen un conjunto de habilidades que pueden ser positivas. Las habilidades en la codificación, el juego, la programación de ordenadores, la seguridad cibernética o cualquier tema relacionado con las TIC tienen una gran demanda, y hay muchas carreras y oportunidades disponibles para cualquier persona interesada en estas áreas.

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Jaume Bosch: El concepto “Policía de Cataluña” es una realidad, pero incompleta

Jaume Bosch, coordinador de projectes transversals i d’impuls d’accions formatives de l’Institut de Seguretat Pública de Catalunya (ISPC)Es coordinador de proyectos transversales y de impulso de acciones formativas del Instituto de Seguridad Pública de Cataluña (ISPC). Licenciado en Derecho por la Universidad de Barcelona (UB). Master “La ciudad: políticas, proyectos y gestión” por la UB. Ha sido profesor asociado en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Fue el primer subdirector general de Coordinación de las Policías Locales. Ha sido concejal, vicepresidente de la Diputación de Barcelona y diputado en el Parlamento de Catalunya. Autor de varias publicaciones, la última: Del Estatuto a la autodeterminación (2013).

¿El concepto “Policía de Cataluña” introducido por la Ley 4/2003 es más un desiderátum que una realidad?         

Hoy el concepto “Policía de Cataluña” es una realidad, pero incompleta. La idea de que es Policía de Cataluña la que depende de las instituciones catalanas, Generalitat y ayuntamientos, o sea, la Policía de la Generalitat − Mossos d’Esquadra y policías locales, nació en los años ochenta a partir del modelo diseñado por Jaume Curbet. Expresaba una voluntad política inequívoca de construcción de una herramienta fundamental para el autogobierno del país. Se impulsaron algunos mecanismos legales imprescindibles para construir sistema: la primera Ley de coordinación de las policías locales (1984), sustituida luego por la Ley de 1991; la Ley de creación de la Escuela de Policía de Cataluña (1985), años después derogada por la Ley del Instituto de Seguridad Pública de Cataluña (2007) y la Ley de la Policía de la Generalidad − Mossos d’Esquadra (1994), y, más tarde, la Ley del sistema de seguridad (2003).  Estas leyes están hoy día superadas por la realidad, y la política de coordinación de las policías locales no ha dispuesto, a pesar de la voluntad de sus responsables sucesivos, de los recursos humanos y económicos que exigía la apuesta por un sistema de policía.

¿Qué reformas hay que introducir en el sistema de policía de Cataluña para responder adecuadamente a los retos de la seguridad ciudadana? ¿Conoce iniciativas que se estén poniendo en práctica en otros lugares que serían útiles en nuestro país?   

Nos hace falta la tantas veces anunciada Ley del Sistema de Policía de Cataluña. Es verdad que dentro del marco jurídico actual se podrían impulsar algunas de las iniciativas que necesitamos, pero no es menos cierto que hay tres factores que hacen imprescindible una ley: la aprobación del Estatuto de 2006, con nuevas competencias para la Generalidad en materia de seguridad (incluidas la definición del cuerpo de Mossos d’Esquadra como policía integral y la ordenación de las policías locales, no la simple coordinación); la finalización el año 2008 del despliegue territorial del cuerpo de Mossos sustituyendo a la Guardia Civil y al Cuerpo Nacional de Policía, y la aparición de nuevas formas de delincuencia, incluida la nueva amenaza terrorista. La única ley posterior al Estatuto es la del Instituto de Seguridad Pública. Es necesario un nuevo texto legal que supere las leyes de 1991 y 1994, y que actualice el marco estatutario de los Mossos y las policías locales, con una parte común para ambos cuerpos y una parte específica para cada uno. Estos últimos años, otras comunidades han seguido avanzando y ahora van por delante de nosotros: el País Vasco, con la convocatoria unificada de policías locales este curso; las nuevas leyes de Navarra (2015), aunque algunos de sus artículos hayan sido anulados por el Tribunal Constitucional; la Comunidad Valenciana (2017); las Baleares (2017) o la Comunidad de Madrid (2018). Desgraciadamente, hemos dejado de ser pioneros.

¿Cuál debe ser la responsabilidad de los municipios en el mantenimiento de la seguridad?         

Los municipios tienen definidas sus competencias y el papel de los alcaldes y alcaldesas y de las juntas de seguridad locales. Los planes locales de seguridad son una buena herramienta. Pero es necesario que la Generalidad ayude a los municipios, especialmente a los medianos y pequeños. Existen 214 cuerpos de policía local. Hoy el marco constitucional no permite la fusión de Mossos y policías locales, y dudo de que esta fuera la solución. Pero es imprescindible que las 214 policías locales, manteniendo su dependencia municipal, actúen, cada vez más, a través de mecanismos que unifiquen, ordenen y dignifiquen su papel.

¿Está bien diseñado el rol del Instituto de Seguridad Pública de Cataluña o habría que hacer cambios para fomentar una mejora del sistema de Policía? ¿Haría falta algún órgano más de “sistema”?                                                                                    

La Ley de 2007 es muy avanzada, define el Instituto como mucho más que una simple suma de escuelas y se adapta al nuevo Estatuto: es un buen instrumento, que prevé, por ejemplo, que el Instituto actúe en materia de selección de las policías locales, tal como empiezan a hacer las comunidades que he mencionado antes, o que intervenga en el ámbito de la seguridad privada. El hecho de que ahora sea un centro adscrito a la Universidad de Barcelona e imparta el grado en seguridad tiene una gran trascendencia. Pero el ISPC necesita recursos económicos para mantener y actualizar las instalaciones y para impulsar mucho más la investigación; debería convertirse en un punto de referencia europeo en la reflexión e investigación sobre algunos temas: me atrevería a sugerir la mediación policial o la lucha contra la violencia machista.

Por otra parte, la nueva ley tendría que crear nuevos órganos para integrar mejor a las policías locales en el sistema: una mesa negociadora de las condiciones laborales en el ámbito nacional, una unidad centralizada de asuntos internos, una unidad central de compras de material… Hay muchas propuestas para construir un auténtico Sistema de Policía de Cataluña. Ojalá que, cuando las circunstancias lo permitan, empecemos a recuperar el tiempo perdido, a partir del consenso institucional y político que debe inspirar las políticas públicas de seguridad.

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El Reino Unido dotará a la policía de más poderes para hacer frente al terrorismo

El año 2017, Gran Bretaña sufrió tres ataques terroristas. En marzo, en Londres, tuvieron lugar los hechos del puente de Westminster y el Parlamento británico; en junio, los del puente de Londres y el Borough Market, y en mayo, en Manchester, el ataque al final de un concierto de la artista americana Ariana Grande. Estos atentados causaron la muerte de 35 personas.

Obviamente, estos acontecimientos continuados han abierto un debate en la sociedad británica sobre el proceso de radicalización y sobre las medidas para detectarla. En este debate, el gobierno británico quiere cambiar el marco legislativo para dar más poderes a los servicios de inteligencia (MI5) y a la policía con el fin de prevenir nuevos episodios terroristas.

El MI5 informa de que hay más de 23.000 casos a vigilar, pero que sólo se investigan 3.000. Además, según los datos del gobierno británico, la amenaza terrorista ha aumentado desde el 2011, cuando se publicó la estrategia contra el terrorismo.

La nueva propuesta gubernamental, según la mayoría de la prensa británica, dará el poder al MI5 para poder trabajar y coordinar las actuaciones con la policía y el resto de los servicios implicados, ya sea en el ámbito nacional como local. El objetivo es poder poner a los sospechosos de radicalización bajo supervisión.

Se quiere aumentar el tiempo en prisión, como ya anunció el gobierno británico, y se propone hacer un intenso seguimiento incluso cuando la persona haya cumplido la pena impuesta. También se hace un llamamiento a profesores, médicos y otros líderes de la comunidad para que informen de cualquier sospecha de radicalización que puedan detectar.

El objetivo, según la Ministra de Interior, es no dejar espacio para el terrorismo, impidiendo el reclutamiento para mantener seguras a las familias y a la comunidad.

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Actualización de los estándares internacionales para la prevención del consumo de drogas

International Standards on Drug Use PreventionLa Oficina de las Naciones Unidas sobre las Drogas y el Delito (UNODC en el acrónimo en inglés) y la Organización Mundial de la Salud (WHO en el acrónimo en inglés) acaban de publicar un nuevo volumen que actualiza los estándares internacionales para la prevención del consumo de drogas publicados el año 2013. Se trata de incorporar los resultados de investigaciones recientes sobre el tema y de adaptarlos a los objetivos de las Naciones Unidas en este campo de cara al año 2030 (concretamente, el objetivo 3.5).

El objetivo de estos estándares es, fundamentalmente, la prevención primaria del consumo de drogas; es decir, va dirigida a toda la población y no únicamente a aquellos que tienen un riesgo especial o ya son consumidores. Ahora bien, el documento empieza resaltando la importancia que la investigación ha evidenciado que tienen los primeros años de la vida de las personas de cara a favorecer o dificultar el consumo de drogas ilegales. En consecuencia, dedica especial atención a las medidas a tomar en los años de la infancia y de la adolescencia.

Los estándares recogen experiencias (intervenciones, políticas o estrategias) que se han llevado efectivamente a cabo y que han mostrado, con alguna base empírica, resultados positivos. Las medidas están clasificadas por franjas de edad (embarazo y primera infancia, niñez, primera adolescencia, adolescencia, adulto adolescente y adulto). Las experiencias recogidas van dirigidas a un objetivo doble:

  • Potenciar las capacidades individuales que facilitan la resiliencia de las personas ante el consumo de drogas. Información sobre los efectos de las drogas, abordaje de problemas psicológicos que pueden favorecer el control, las relaciones paternofiliales que pueden dificultar una maduración normal de la personalidad (las experiencias dirigidas a la formación de los padres tienen una presencia notable). La filosofía es facilitar un crecimiento equilibrado y promover una vida saludable (por eso se recogen experiencias que han promovido actividades deportivas entre los jóvenes).
  • Los factores sociales, con mucho énfasis en el ámbito escolar, universitario y laboral. La idea es que el medio en que uno se relaciona con los otros y se desarrolla intelectual o socialmente resulta determinante para promover o evitar el consumo de drogas.

También se mencionan muchas experiencias dirigidas a prevenir y erradicar el consumo de tabaco, alcohol y drogas de uso médico sin esta finalidad, ya que se consideran un terreno abonado para predisponer a consumir otras drogas.

Entre los requisitos necesarios para construir sistemas de prevención estables y sólidos, aparecen de manera destacada la necesidad de implicar actores muy diversos, incrementar la investigación y seguir los resultados científicos.

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Proyecto EJECT: los delitos con armas de fuego comportan expulsión en Jackson, Misisipi

En la ciudad norteamericana de Jackson, Misisipi, con la aplicación del proyecto EJECT, las personas que sean detenidas por posesión ilegal de armas o se vean implicadas en alguna actividad delictiva en la que haya armas serán expulsadas del territorio y cumplirán su condena lejos de allí.

En diciembre de 2017, el fiscal del distrito sudeste de Misisipi presentó el proyecto EJECT (‘expulsión’) para la ciudad de Jackson. Este proyecto quiere combatir los crímenes violentos en la ciudad y prevé, como medida estrella, la expulsión del territorio de las personas que cometan delitos relacionados con el uso de armas, que, además, no tendrán posibilidad de fianza.

Una docena de agentes de agencias de la policía estatal y federal ayudarán al Departamento de Policía de Jackson en este proyecto, que se presenta como una colaboración y cooperación de los distintos niveles del sistema de justicia penal de los Estados Unidos.

Los responsables del programa manifiestan que, si violas su ley y aterrorizas a los vecinos de la ciudad, serás expulsado de la comunidad y cumplirás la sentencia lejos de Jackson.

Vecinos, criminólogos y representantes políticos de todas las tendencias se muestran escépticos con respecto al programa. Incluso el alcalde de Jackson marca distancias entre los planes municipales y este proyecto.

La crítica manifiesta que, en el fondo, el proyecto EJECT es un ataque contra las personas bajo la apariencia de su protección, ya que ignora derechos constitucionales, por ejemplo la libertad bajo fianza o el envío de los acusados a prisiones fuera de Misisipi, con los problemas que eso generará para las familias.

Enlaces

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Elizabeth Johnston: “Es esencial una política de seguridad sostenible”

Elizabeth Johnston, Delegate-General of the European Forum for Urban Security (Efus)Como delegada general del Foro Europeo para la Seguridad Urbana (EFUS), Elizabeth Johnston es responsable de la estrategia y el desarrollo de EFUS, junto con el Comité Ejecutivo, así como de la gestión general de la organización. También es delegada general del Foro Francés para la Seguridad Urbana desde febrero de 2016.

Por otra parte, es miembro del Consejo Asesor del Parlamento Mundial de Alcaldes y colaboradora de la Universidad de Lieja (Bélgica). Anteriormente, y tras iniciar su carrera en una comunidad local, Elizabeth Johnston fue directora del Programa de la Fundación Franco-Americana y experta en prevención de violencia del Banco Mundial. Es licenciada en Derecho por la Universidad de Assas (Francia), en Ciencias Políticas por la Universidad de Yale (USA) y en Políticas Públicas por la Universidad de Marne-La-Vallée (Francia).

¿Cuáles serán los retos de la seguridad urbana en las próximas décadas? ¿Nos podría comentar los cuatro riesgos más importantes para la seguridad urbana para los próximos años?

Uno de los retos principales en materia de seguridad que afecta a todas nuestras ciudades europeas es la complejidad creciente y la rápida evolución de las amenazas a que se enfrentan. Aparte de los problemas cotidianos de seguridad, que siguen siendo importantes, nuestras ciudades gestionan las consecuencias de fenómenos globales que van mucho más allá: el tráfico de personas y de bienes, las redes terroristas, la ciberdelincuencia, etc. Estos fenómenos exigen a las fuerzas de seguridad ser altamente técnicas y tener capacidad de innovación y adaptación, lo que sacude los marcos administrativos habituales e impone nuevos partenariados y nuevas formas de plantear la seguridad.

Otro gran reto es el aumento de la desigualdad social y económica: alimenta un resentimiento que puede convertirse en violencia y delincuencia y debilita la cohesión social, que es la única garantía de una seguridad sostenible. Estas desigualdades también contribuyen al fenómeno de la polarización y dificultan todavía más la construcción del bien común de la seguridad.

Vinculadas a este fenómeno de polarización en relación con el de la globalización de los problemas, las ciudades tienen que hacer frente a una desconfianza por parte de los ciudadanos que es cada vez mayor con respecto a su acción pública. Construir y cultivar una relación de confianza entre las autoridades públicas y los ciudadanos es esencial para aplicar una política de seguridad sostenible, y, por eso, las ciudades también tienen que innovar en términos de transparencia, diálogo e, incluso, coproducción.

¿Cuál tiene que ser el papel de la ciudadanía en materia de seguridad urbana? ¿Se trata del rol de destinatario del servicio de seguridad pública?

Como toda política pública, las medidas de prevención y seguridad urbana tienen que definirse en función de las necesidades de los ciudadanos. Cada barrio, cada ciudad es diferente y sólo implicando plenamente a los habitantes podremos proponer respuestas adecuadas. Las personas tienen que participar en todas las etapas de nuestras políticas: diseño, aplicación y evaluación. Uno de los principales retos actuales es el de basar la participación ciudadana en los principios de solidaridad y representatividad para tener en cuenta a la sociedad en toda su diversidad. Las mujeres, la gente mayor y también los jóvenes no pueden ser sólo objetivo de las políticas de seguridad: tienen que convertirse en agentes de prevención y desarrollar plenamente su papel en la coproducción.

¿Todavía hay lugar para el Estado en materia de seguridad urbana o es un tema que debe tratarse desde las comunidades locales y en el ámbito internacional?

Las autoridades locales han demostrado durante muchos años que son actores esenciales para actuar sobre el entorno vital, sobre la seguridad cotidiana de los habitantes de las ciudades. Fenómenos como el extremismo violento o el crimen organizado tienen repercusiones que sobrepasan las fronteras regionales y nacionales. A menudo son el resultado de redes muy ágiles que se despliegan por toda Europa e, incluso, a escala internacional. Todos los niveles de gobierno tienen que trabajar unidos para poder adoptar respuestas complementarias. Además, actualmente, los gobiernos nacionales y europeos hacen que los entes territoriales sean muy dependientes, tanto desde el punto de vista económico como de legislación, de otros niveles de gobierno.

¿Cuáles son los protagonistas de la seguridad urbana? ¿Qué papel juegan la policía y la justicia?

La policía, la justicia y las instituciones penitenciarias tienen un papel clave en la seguridad urbana. No obstante, otros actores como las instituciones locales, la sociedad civil o el sector privado también juegan un papel clave, dando forma al concepto de “coproducción”. Las instituciones policiales y judiciales tienen que adaptarse a estos partenariados desarrollando doctrinas de trabajo y formando a sus funcionarios.

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Notas de Seguridad cumple 2 años

Notes de seguretat - 2 anys años years ansAhora hace dos años que el blog Notas de Seguridad salía a la luz pública. Ha sido un periodo muy intenso en busca de novedades en el ámbito de la seguridad, ya fueran tendencias, políticas o bien noticias que dieran pie a abrir un debate enriquecedor.

Si miramos atrás, empezamos este proyecto muy ilusionados y esperanzados, pero con cierta duda de poder ofrecer dos apuntes semanales de calidad. Dos años después, son nuestros suscriptores y lectores los que nos lo pueden decir, pero las cifras hablan por sí solas. Hemos superado la cifra de 50.000 visitantes al blog en este periodo, provenientes de unos cincuenta países. Y todo ello gracias a los más de 750 apuntes publicados en las cuatro lenguas en que lo hacemos, que todas sumadas nos acercan a la cifra de los 600 suscriptores.

Con estas cifras, en el camino hemos sentido vuestra calidez, y eso nos ha hecho trabajar decididos a seguir ofreciéndoos un material útil y de calidad.

Tal y como hicimos en el primer aniversario del blog, celebraremos su segundo aniversario ofreciendo una batería de entrevistas breves a personas destacadas en el ámbito de la seguridad, que iremos intercalando con las noticias habituales. No hay prevista una periodicidad determinada para las entrevistas, es decir, no habrá ninguna cadencia concreta de combinación de noticias y entrevistas, sino que en función de la disponibilidad de personas y temas relevantes, iremos alternando unas y otras.

Esta primera entrevista, que llegará con el apunte del próximo lunes 28 de mayo, la hacemos a la directora del European Forum for Urban Security (EFUS), Elizabeth Johnston.

Por supuesto que, de la misma manera que el consejo editorial de Notas de Seguridad no comparte necesariamente el contenido de los informes de los que se hace eco, las opiniones de los entrevistados representan únicamente su punto de vista y no el del consejo editorial ni el del Departamento de Interior. El consejo editorial es responsable de la selección de las personas entrevistadas (y del contenido de las preguntas), pero en ningún caso de las opiniones que manifiesten.

Esperamos que esta nueva serie de entrevistas despierte vuestro interés y que podamos disfrutar de vuestra compañía y aportaciones.

Consejo editorial de Notas de Seguridad

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¿Aumento de la criminalidad en Inglaterra y Gales?

Según el artículo que publica The Police Foundation, se han producido cambios importantes en los datos registrados de las policías de Inglaterra y Gales que proporciona el Sistema Nacional de Datos de Criminalidad, a lo cual se añade la dificultad a la hora de comparar estos datos con los de la Encuesta de criminalidad.

En abril de 2002 se definieron nuevos criterios para la recogida de datos por parte de las policías en el National Crime Recording Standard (NCRS), que quería promover una recogida esmerada de los registros policiales en Inglaterra y Gales y que ahora ha comportado un aumento de los datos de criminalidad en este territorio.

En el Reino Unido, concretamente en el territorio donde tiene competencia el Ministerio del Interior británico (Hombre Office), Inglaterra y Gales, se lleva a cabo la Encuesta de criminalidad (CSEW), que, junto a los datos de los registros policiales, son los instrumentos principales de análisis de la criminalidad.

La comparación de los datos que aportan ambos instrumentos de análisis ha resultado hasta ahora uno de los principales estudios y análisis sobre la criminalidad. No obstante, ahora se está poniendo en duda la viabilidad de comparar los registros policiales y las encuestas de criminalidad.

Según la opinión de varios analistas, los registros policiales proporcionan datos de conjunto de la población y, en cambio, la Encuesta ofrece datos de la población a partir de los 16 años, ya que se hace un estudio específico para la población comprendida entre los 10 y los 15 años. Este colectivo parece que es relevante para los registros policiales.

Los registros policiales computan lo que conocen en el desarrollo de la actividad policial. Por otra parte, la Encuesta aporta datos del conjunto de la población pero no llega a los comercios ni a personas que no viven en casa, como son los universitarios, los miembros de las fuerzas armadas o las personas que tienen como residencia una caravana. Todo eso provoca diferentes tendencias entre la Encuesta y los registros policiales.

Los números de hechos, representados en ratios, históricamente eran superiores en la Encuesta que en los registros policiales, lo que intentaba explicarse con la no denuncia de algunos hechos. Pero ahora los registros policiales han ido aumentando hasta el punto que, en los datos de 2013-2014, hay 12 hechos en los registros policiales por cada 10 que proporciona la Encuesta sobre la criminalidad.

Una de las explicaciones podría ser que algunos tipos de delito han estado infrarrepresentados en los registros policiales durante años. Por ejemplo, una gran parte de los delitos contra las personas han experimentado un incremento importante en los últimos años.

La segunda es que están incrementando la gran mayoría de los hechos delictivos en los registros policiales, lo que provoca estos cambios de registro, un impacto que se da en todo el territorio.

La tercera es que el estudio de la violencia sigue siendo particularmente difícil por la credibilidad de los datos policiales y por la Encuesta de criminalidad, especialmente cuando queremos comparar los datos.

Esta situación no se debe al hecho de que un sistema sea mejor que el otro a la hora de conocer los delitos que han tenido lugar en Inglaterra y Gales, sino que los tipos penales entre la Encuesta de criminalidad y los datos registrados por la policía no son completamente comparables. Parece que la Encuesta no está afectada por los cambios de registros y hasta ahora ha sido más consistente en ver tendencias.

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Implicar a la enseñanza en la prevención del extremismo violento

El 13 de marzo de 2018, la Misión de Suiza ante la Unión Europea (UE) y la Fundación Europea por la Democracia organizaron el debate Toolbox against radicalisation: How to involve the education sector to prevent violent extremism in Switzerland and the EU?, sobre las diferentes medidas posibles para prevenir la radicalización y el extremismo violento y, más específicamente, cómo implicar al sector educativo.

El acto se enmarca dentro del contexto que Europa ha vivido los últimos años, con diferentes ataques terroristas. Los autores de estos ataques han sido, en la mayoría de los casos, ciudadanos europeos que se han radicalizado dentro de las mismas sociedades europeas. Una dimensión adicional de este problema son los child returnees o jóvenes que retornan a Europa tras haber participado de algún modo en los conflictos del Oriente Medio.

Suiza publicó en diciembre de 2017 su Plan nacional para la prevención y contra la radicalización y el extremismo violento, que va dirigido a la administración y a las autoridades federales y locales (cantones, ciudades y comunidades) y reconoce el rol crucial que tiene la sociedad civil.

El debate giró en torno a dos cuestiones: formación específica y herramientas para el profesorado de las escuelas públicas (por ejemplo, guías), y la educación, en universidades nacionales, de imanes y profesores que imparten clases de religión islámica.

El debate contó con la presencia de André Duvillard, delegado de la red de seguridad suiza del Departamento Federal de Defensa, Protección Civil y Deporte; Alexandra Antoniadis, jefa del sector de prevención de radicalización de la DG Home de la CE, y, como moderador, Sebastian Ramspeck, corresponsal de Televisión y Radio Suiza (SRF, por su sigla en alemán) en Bruselas. También intervinieron Urs Bucher, embajador de la Misión de Suiza ante la UE, y Roberta Bonazzi, presidenta de la Fundación Europea para la Democracia, coorganizadora del acto.

Durante el acto se destacaron las siguientes cuestiones:

  • Se reiteró el importante rol de la educación y la transmisión de valores con el fin de contrarrestar la radicalización.
  • Se señaló que los profesionales –profesores, educadores y maestros, entre otros– están desbordados por las situaciones a que tienen que hacer frente, ya que se encuentran en primera línea.
  • La radicalización se puede desarrollar en diferentes espacios y es por eso que hay que abordarla desde distintos ángulos. El principal medio de radicalización no es la escuela.

La información se puede ampliar en los siguientes enlaces:

Comunicaciones relevantes de la Comisión Europea (en inglés):

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Armas de fuego y accidentes de tráfico, principales causas de muerte de policías en los EE.UU.

Entre 2010 y 2016, más de 1.000 agentes de policía murieron en los EE.UU. en acto de servicio o por el hecho de ser policías. El National Law Enforcement Officers Memorial Found ha llevado a cabo, con financiación del Departamento de Justicia, el estudio Making It Safer: En<A[En|A]> Study of Law Enforcement Fatalities Between 2010-2016, sobre 1.016 casos de policías muertos en estas circunstancias, con el objetivo de ofrecer consejos de seguridad para poder prevenir y evitar estos desenlaces fatales.

El estudio analiza estos casos y ofrece consejos para actuar de manera más segura o para tomar medidas de protección desde diferentes perspectivas:

  • La causa principal de la muerte del agente, entre las que destacan la muerte por arma de fuego y por accidente de tráfico.
  • El tipo de servicio en que se ha producido la muerte (respondiendo a un requerimiento, por actuaciones de oficio, por tareas de patrullaje), si se ha producido en un contexto formativo o, incluso, si se ha producido fuera de servicio.
  • Si los agentes caídos tomaban algún tipo de medida de seguridad, especialmente si llevaban chaleco antibalas en los casos de muerte por arma de fuego o ataque con arma blanca, o si llevaban cinturón de seguridad en los casos de accidente de tráfico.

Las muertes por arma de fuego en este periodo fueron 376. El último año, 2016, fue el segundo peor, con 66 agentes muertos, sólo por debajo de los 73 de 2011; además, implica un incremento del 53% respecto del año anterior, 2015, cuando se produjeron 43. Los investigadores asocian una parte de este incremento al mayor número de emboscadas a policías, en algunos casos incluso estando fuera de servicio.

Buena parte de las defunciones de los agentes están relacionadas con los vehículos y el tráfico: 247 muertos por accidente de coche y 45 por accidente de motocicleta. Los investigadores proponen que todos los agentes se pongan el cinturón de seguridad, ya que el año 2016 el 52% de los agentes muertos en accidente de automóvil no lo llevaban puesto.

Finalmente, el informe analiza 550 casos de agentes muertos por arma de fuego disparada por policía, en este caso con un periodo histórico mucho mayor (se recogen casos desde 1856). Entre ellos destaca lo siguiente:

  • 139 son accidentes en que los agentes se han disparado a ellos mismos (sin intencionalidad suicida);
  • 105 han sido agentes identificados por error como delincuentes por otros policías;
  • 46 agentes murieron en situaciones de formación o entrenamiento,
  • 14 casos han sido por fuego cruzado.

La misma organización elaboró el informe previo Deadly Calls and Fatal Encounters. Analysis of U.S. law enforcement line of duty deaths when officers responded tono dispatched juderías for service and conducted enforcment (2010-2014)

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