18 detenciones contra ladrones de cajeros automáticos

Las fuerzas del orden holandesas y alemanas, con el apoyo de la Europol, han desmantelado un grupo criminal presuntamente responsable de varios ataques con explosivos contra cajeros automáticos de Alemania. Como resultado, se han detenido 18 personas pertenecientes a un grupo delictivo altamente especializado que se había asentado en los Países Bajos.

Los detenidos tienen una amplia experiencia en la voladura de cajeros automáticos con explosivos sólidos, con la que han causado daños por un valor mínimo de 1,5 millones de euros y han saqueado 1,2 millones de euros, una tercera parte de los cuales ha podido recuperar la policía.

En total, se han confiscado 360.000 euros en efectivo y más de 600.000 euros en criptomonedas, junto con equipos y vehículos utilizados para cometer los robos.

Esta gran operación policial es el resultado de un plan de acción integral desarrollado por un grupo de trabajo operativo formado por Alemania, los Países Bajos, Francia y Suiza, coordinado por la Europol, que ha permitido vincular los ataques a cajeros automáticos y otras actividades relacionadas con el grupo delictivo interceptado.

El grupo, compuesto por 18 ciudadanos neerlandeses, tenía la sede entre la zona metropolitana de Utrecht y Amsterdam, y se cree que atacó cajeros automáticos en varios estados federales de Alemania. Las investigaciones también han demostrado una operatividad cada vez más sofisticada por parte de los delincuentes: aplicación de medidas de contravigilancia, colaboraciones con otros grupos de delincuencia y uso de varias infraestructuras para llevar a cabo los robos.

Las autoridades policiales también han efectuado decenas de registros domiciliarios, en los que se ha requisado una gran cantidad de equipamiento utilizado en ataques a cajeros automáticos, como explosivos, bidones con gasolina, matrículas, tarjetas SIM, máquinas de contar dinero en efectivo y vehículos, incluidos cuatro automóviles vinculados a varios robos.

Los delincuentes seguían un modus operandi criminal preestablecido. Primero buscaban, en línea o in situ, los lugares donde dar el golpe, en varios países. Básicamente, los objetivos que buscaban eran cajeros automáticos de fácil acceso, con medidas de seguridad relativamente modestas y opciones de huida convenientes.

Después de identificar y explorar los posibles cajeros automáticos para robar, los delincuentes volvían durante la noche y los hacían estallar con explosivos sólidos. Estos ataques a menudo causaban daños graves en los edificios y a los residentes.

En los últimos años este fenómeno criminal se ha extendido y se ha trasladado a otros países de la Unión Europea.

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