El pasado diciembre se presentaron los resultados de la Encuesta de seguridad pública de Cataluña (ESPC) de 2022. Con casi 20 ediciones a la espalda, la ESPC se consolida como el instrumento más relevante para medir la victimización y la percepción de inseguridad en Cataluña.

En esta entrada se presentan algunas de las principales conclusiones del informe que está disponible en la web del Departamento del Interior.
La victimización experimenta un aumento que la devuelve a valores previos a la pandemia
El porcentaje de personas que, como mínimo, sufrieron un episodio de victimización aumenta en 4,8 puntos respecto a la edición de 2020, y se sitúa en el 32,4%. Si se excluyen las estafas, el indicador cae hasta el 25,8%. Por lo tanto, se puede confirmar que la victimización recupera valores anteriores a la pandemia en todos los ámbitos, excepto en los engaños, fraudes y estafas, que, especialmente desde la edición de 2020, registran un aumento que sobredimensiona el indicador global.
La victimización en Cataluña, en términos generales, deja una huella débil en las personas que la padecen
Solo una cuarta parte de las personas victimizadas (8,4%) lo recuerda de forma espontánea antes de ser preguntadas directamente por los hechos.
Las molestias asociadas a la experiencia victimizante son mayores (7 en una escala de 0 a 10) que las afectaciones psicológicas (5,5 en una escala de 0 a 10). Esto confirma la idea de una victimización de “baja intensidad” o “impacto emocional moderado”.
Se detecta una fuerte relación entre el estatus económico y la victimización y percepción de inseguridad
El subgrupo de personas que declara llegar a final de mes “muy mal” presenta un porcentaje de victimización significativamente por encima de la media (43,2% en una media de 32,4%). Esta realidad se manifiesta en el cómputo global y también cuando se analiza la victimización ámbito por ámbito.
Se puede concluir que un entorno de vulnerabilidad y desigualdad condiciona el nivel de seguridad de las personas y la percepción de inseguridad que manifiestan. Entre las personas que declaran llegar “muy bien” a final de mes y las que lo hacen “muy mal” hay una diferencia de medio punto a la hora de valorar la seguridad de su municipio (6,9 i 6,4).
El nivel de seguridad en el municipio obtiene un valor medio de 6,6 en una escala de 0 a 10
El valor al que se asocia el nivel de seguridad del municipio se mantiene ligeramente por encima de la media de toda la serie temporal (6,5). No se aprecian diferencias significativas entre hombres y mujeres ni entre grupos de edad, pero, confirmando lo que apunta buena parte de la literatura existente, se observa que las personas que han sufrido alguna experiencia victimizante declaran un nivel de seguridad en el municipio menor que quienes no la han sufrido (5,9 y 6,9, respectivamente).
Cuando se pregunta a las personas entrevistadas si han dejado de hacer cosas por miedo a ser víctimas de algún delito, el 66,3% declara que no: un 78% son hombres y un 55,1%, mujeres. Cuando se desglosan las opciones de respuesta que, con independencia de la frecuencia, suponen una respuesta afirmativa, las mujeres que modifican su comportamiento por miedo a ser víctimas son el doble que los hombres: 44,5% y 21,8%, respectivamente.
Los Mossos d’Esquadra obtienen una puntuación de 7,5 en una escala de 0 a 10, la mejor de toda la serie con excepción del año 2017
Las policías locales se sitúan en un valor de 7, segunda nota más alta de toda la serie. Los grupos de edad más avanzada valoran más positivamente a los cuerpos policiales (con un 8,1 el grupo de 65 años o más y un 7 el grupo de 16 a 25 años).
La realidad de la violencia machista se deja ver fácilmente en el retrato global de la victimización en Cataluña
La ESPC no está planteada como un estudio específico sobre violencia machista. Por la naturaleza de este tipo de hechos y por la prudencia con que deben tratarse estas situaciones para evitar episodios revictimizadores, el Gabinete de Seguridad y Políticas Transversales dispone de dos estudios: EVMC y EVS, en los que cuestionario y trabajo de campo han sido diseñados priorizando las necesidades particulares que pueden tener este tipo de víctimas.
Pese a ello, los resultados de la ESPC permiten perimetrar las violencias machistas con algunos datos bastante relevantes:
- Alrededor del 80% de las veces, el autor de una agresión física, una amenaza o una intimidación es uno o varios hombres (78,8%).
- En el 45% de los casos registrados, estas agresiones, amenazas e intimidaciones las llevó a cabo una persona conocida. En estos casos destacan tres perfiles diferenciados: parejas, exparejas o familiares (25,7%); personas del trabajo o relacionadas con los estudios (27,4%), y gente del entorno o del barrio, principalmente (38,5%). En los dos últimos casos, los registros son declarados por hombres y mujeres de forma bastante equitativa. En el primer caso, que corresponde a los hechos llevados a cabo por parejas y exparejas, las mujeres presentan el 75,3% de los registros, y los hombres el 24,7%.
- El 12,7% de las agresiones fueron de carácter sexual. De estas, las mujeres declaran el 94% y los hombres el 6%.
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