Uso de la investigación para mejorar la denuncia de los delitos de odio en Estados Unidos

Los delitos de odio perjudican a comunidades enteras ya que son delitos fruto de un tipo de mensajes que insultan a todos los miembros de un grupo, no solo a las víctimas inmediatas, conforme no serían bienvenidos y que se encontrarían en riesgo inmediato.

El daño que provoca la victimización por sesgo se multiplica cuando las víctimas y las agencias de justicia no reconocen ni denuncian los delitos de odio como tales. Además, en los casos en que las policías no responden o no investigan delitos de odio, las relaciones entre las fuerzas del orden y las comunidades afectadas pueden resentirse, y la confianza pública en la policía puede erosionarse.

Aunque se sabe que los delitos de odio se denuncian poco en Estados Unidos, no existe una comprensión clara de por qué las tasas de denuncia son tan bajas, hasta qué punto y qué podría hacerse para mejorarlas. Una pregunta aún más elemental, sin una única respuesta, sería: ¿Qué constituye un delito de odio? Los diferentes estatutos estatales y las agencias policiales tienen respuestas distintas a esta pregunta, lo que complica aún más la tarea de identificar los delitos de odio y armonizar la recogida de datos y las estadísticas de estos ilícitos.

Una serie reciente de iniciativas de investigación basadas en la evidencia, con el apoyo del Instituto Nacional de Justicia (NIJ), está suponiendo reducir esa brecha de conocimiento crítico y marcar un mejor camino de cara al futuro inmediato. Las conclusiones del estudio llenan de detalles vitales las causas de la denuncia insuficiente de los delitos de odio en varias comunidades, incluidas:

  • La reticencia de las víctimas de crímenes de odio a relacionarse con las fuerzas del orden.
  • La incapacidad de las víctimas y policías para reconocer determinadas victimizaciones como delitos de odio.
  • Un déficit muy importante de denuncias de delitos de odio por parte de las agencias del orden de todas las formas y variedades en las definiciones de delitos de odio entre jurisdicciones.

Un número creciente de miembros de la comunidad latina, especialmente aquellos que emigraron recientemente a Estados Unidos, denunciaron haber sufrido una victimización por sesgo, aunque las comunidades afroamericanas sufren más delitos de odio que cualquier otro grupo racial o étnico.

Muchos individuos latinos, especialmente los inmigrantes, suelen denunciar la victimización por prejuicios solo a amigos y familiares. A menudo son muy reacios a compartir incidentes con las fuerzas del orden u otras autoridades.

Los miembros de la comunidad LGBTQ+ también informaron de una elevada tasa de victimización por sesgo. Algunas víctimas dudan en denunciar los delitos de odio a las autoridades por miedo a las represalias de las fuerzas del orden o porque, entre otros motivos, no quieren que su orientación sexual o identidad de género se expongan.

Muchos delitos de odio, especialmente los dirigidos a la comunidad LGBTQ+, son el producto de motivaciones mixtas, por ejemplo, odio y robo. Esto probablemente se debe a la percepción de que determinados grupos de víctimas son vulnerables y tienen menos probabilidades de denunciar los crímenes.

Los agentes de la ley a menudo no tienen la formación ni los conocimientos necesarios para investigar, identificar y denunciar delitos de odio. La presencia de un oficial o unidad dedicado plenamente mejoraría la capacidad de la policía para identificar, responder y denunciar delitos de odio.

Las agencias policiales con políticas establecidas que apoyan la investigación y aplicación de los delitos de odio tienen más probabilidades de denunciar la investigación de posibles delitos de odio en su jurisdicción.

Al final, el conocimiento obtenido de la investigación apoyada por el NIJ sobre la victimización por sesgo y los delitos de odio puede fortalecer el reconocimiento, la denuncia y la respuesta a estos ilícitos.

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