Disminuye la confianza pública en la policía en Canadá por la creciente militarización del cuerpo

Tal y como se informaba durante el mes de junio desde Policinginsight, la página web especializada en el ámbito de la seguridad, el doctorando de la Universidad de Waterloo Tandeep Sidhu expone que la confianza de la sociedad canadiense en su policía disminuye progresivamente.

Una de las causas principales según el investigador es la continua militarización de la policía. Por ejemplo, los vehículos de las unidades de respuesta táctica policial que utilizan los últimos equipamientos de alta tecnología comparten todo tipo de similitudes con los automóviles militares.

En esa línea, varios investigadores policiales consideran desproporcionado el creciente uso de estas unidades tácticas en incidentes que se consideran rutinarios o habituales. Un ejemplo sería el uso de estos equipos en incidentes que involucran a personas con problemas de salud mental. A finales de 2020, un residente jubilado en Mississauga murió por disparos de la policía en una crisis de salud mental. La intervención corrió a cargo de la Unidad Táctica y de Rescate de la Policía Regional de Peel.

Cabe puntualizar que las interacciones de las unidades tácticas y la ciudadanía a menudo acaban derivando en enfrentamientos violentos. Estos equipos basan sus actuaciones en armas de tipo militar, como rifles de asalto, granadas aturdidoras, arietes y otros equipos especializados análogos a los utilizados por los militares.

Según la investigación de Sidhu , el ETF –Emergency Task Force– de Toronto empezó a adoptar equipamientos muy similares a las tropas de infantería de las Fuerzas Armadas de Canadá y de las fuerzas especiales estadounidenses a partir del año 2016. El autor considera preocupante que las fuerzas de orden público, que deben ser garantes de la preservación de los derechos y de la vida de las personas, adopten actitudes y equipamientos de unidades especializadas en luchar en guerras.

Este incremento de la militarización comporta que las unidades policiales utilicen cada vez más la tecnología y las tácticas militares sobre la población civil. Y es que las unidades tácticas policiales suelen participar en redadas nocturnas o de madrugada, momentos en los que los familiares o los niños también están en sus casas.

Tandeep Sidhu considera que no pueden subestimarse los traumas provocados por las actuaciones de estas unidades policiales en casos de equivocaciones de residencias o de encuentro con personas que no están involucradas en actividades delictivas. Algunos ciudadanos entrevistados por el doctorando denuncian haber sufrido pesadillas, insomnio o estar en un estado de hipervigilancia constante.

Así pues, equipar a la policía como si fueran unidades militares, que tienen el encargo de luchar en guerras, socava la confianza pública en la policía, daña a las propias comunidades a las que la policía pretende servir y se aleja de los modelos de policía basados en la comunidad.

Al adoptar la tecnología y las tácticas militares, la policía está tratando a las ciudades y las comunidades como si fueran escenarios de guerra y trata a los civiles como enemigos. El mensaje implícito de este equipamiento militarizado es que la población civil es una amenaza y se necesitan tácticas de guerra para responder a dicha amenaza.

Al igual que otras prácticas policiales, el uso de unidades tácticas afecta de forma desproporcionada a las personas racializadas, las que viven con enfermedades mentales y las de comunidades económicamente marginadas.

También se han desplegado oficiales tácticos en respuesta a los movimientos indígenas sobre los derechos de la tierra. Esto demuestra cómo la policía se basa en respuestas muy militarizadas en numerosos contextos, no solo en actividades criminales.

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