La trata de personas aumenta en contextos de conflicto armado y la explotación sexual es la principal finalidad

Global report on trafficking in persons 2018El pasado diciembre se publicó el Informe global sobre trata de personas del 2018, elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). El informe analiza las dinámicas de la trata de personas y su evolución en los últimos años, y enfatiza la relación entre la trata de personas y los conflictos armados. Es en el contexto de conflictos armados donde se acentúa esta práctica por parte sobre todo de grupos armados partícipes del conflicto con la finalidad de financiar la actividad armada, pero también por parte de grupos de crimen organizado e individuos.

El estudio está dividido en dos bloques: en el primero se ofrece una visión general de lo que es la trata de personas, las principales prácticas, los flujos, el perfil de las víctimas y las dinámicas globales; y en el segundo se detalla la información por regiones. El informe se puede resumir en las principales conclusiones siguientes:

La capacidad de detectar e informar sobre el número de víctimas ha incrementado en la mayoría de países, así como el número de condenas. Este cambio se debe sobre todo al hecho de que en los últimos años se ha modificado la legislación con respecto a la trata, se han incrementado los esfuerzos por detectar este tipo de crimen, así como la cooperación entre países, y se han destinado más recursos a la protección de las víctimas y a los grupos más vulnerables. Mientras que en el 2009 tan solo 26 países disponían de una institución encargada de recopilar los casos de trata de personas, en el 2018 este número ha aumentado hasta 65. Una recopilación precisa de los datos es imprescindible a la hora de diseñar una estrategia adecuada para combatir este tipo de crimen.

Por otra parte, todavía hay territorios donde los traficantes disfrutan de una amplia impunidad. Sobre todo en Asia y África hay países donde estos mecanismos de recopilación de datos no están correctamente implantados y donde el número de casos de trata de personas presentado es relativamente bajo. Sin embargo, en otras regiones con mejores mecanismos de recopilación sí que se detectan casos de trata de personas procedentes de estas regiones, hecho que indica que los números no son reales.

En cuanto al alcance geográfico de la trata de personas, el anuario destaca que en los países menos desarrollados la gran mayoría de los casos de trata de personas que se detectan son de tipo nacional: las víctimas son ciudadanas del mismo país. En los países de la Europa occidental y el Oriente Medio, en cambio, las víctimas llegan de países en regiones lejanas, mientras que el tanto por ciento de víctimas nacionales de la misma región es poco significativo.

Las mujeres adultas son las principales víctimas de la trata. Un 49% del total de víctimas son mujeres, seguido por un 23% de niñas, número que va en aumento. Los hombres son víctimas en un 21% de los casos y los niños en un 7%. Esta tendencia, sin embargo, no es uniforme sino que varía según la región. En América y el Caribe, las niñas son las principales víctimas, mientras que en Asia central el tanto por ciento de víctimas menores es muy bajo y hombres y mujeres son víctimas con un porcentaje parecido.

La variación de género y edad está relacionada sobre todo con la finalidad de la trata. A escala global, la explotación sexual sigue siendo la principal finalidad de la trata de personas, seguida por el trabajo forzado. Otras formas de explotación detectadas en algunas regiones, aunque en menor medida, son: el matrimonio forzado en algunos países del Sureste Asiático, la adopción ilegal en América central y del Sur, la extracción de órganos en el Norte de África y en la Europa centro-oriental y la trata de niños para la explotación en forma de mendicidad y la producción pornográfica.

Finalmente, como ya se ha destacado previamente, el estudio remarca la incidencia de los conflictos armados en la trata de personas. La falta de recursos para combatir el crimen, la fragilidad del estado de derecho y la desesperación de la gente al no tener acceso a los recursos básicos proporcionan el contexto óptimo a los traficantes para llevar a cabo sus actividades. En las zonas de conflicto, en muchos casos los grupos armados se dedican a la trata de personas con finalidad lucrativa, para financiar sus actividades. La trata de personas no solo se incrementa en los territorios donde tiene lugar el conflicto, sino también en los países vecinos, sobre todo en los campos de refugiados.

La trata de personas es una de las actividades criminales más presente a escala internacional, y que más beneficios aporta. Es por eso que combatir este tipo de tráfico es un desafío importante para la seguridad global. A pesar del progreso de los últimos años, todavía hay mucho trabajo que hacer, sobre todo en determinadas regiones de África y Asia.

Puede consultar el informe completo en el enlace siguiente: https://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/glotip/2018/GLOTiP_2018_BOOK_web_embargoed.pdf

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